Sólo puedo escribir onomatopeyas. Así que tomo prestados unos versos…
Recuerdas los tiempos en que, viejo amigo,
ardía en tu boca la azul madrugada.
Borracha, Afrodita reía y brindaba contigo
dejando el olor de otro cuerpo en tu cama.
¿Dónde encallaron esos días?
¿En qué luminosas playas?
Huyendo de ti y de la aurora, escapaste
buscando en mil bares el abracadabra
que detiene el tiempo, pero regresaste
y te encontraste a ti mismo esperándote en casa.
Y el alba sincericida
trajo su rutina y su ancla.
El amor es la piedra que Sísifo empuja.
El mundo el cascabel de un gato asustado.
Nadie nos avisó que amar es doler,
que crecer es aprender que para regresar,
y para casi todo, es tarde,
y aquello que no fue
nuestro más leal amante.
Así que brindemos ahora viejo amigo:
que acabe este otoño y resuelva el misterio
del eclipse en tu pecho, que aún no nos rendimos.
De la noche aprendimos viejos sortilegios
que ayudan a conjurar
al reloj y sus espectros.
Sísifo abandona hoy su piedra en la cima
y el gato se duerme esta noche en tus brazos.
Quizás tengan razón y amar es doler
pero quién diablos quiere regresar
si lo que cuenta es aprender
que no está perdido aquello que no fue,
que no está perdido aquello que no fue.
3 comentarios
Julio 22, 2008 a las 10:46 am
Ana, deberías darle el crédito que le corresponde a Ismael Serrano, que no todos sabrán que estos versos son suyos -aunque a ti te parezca raro-.
No voy a discutir con un poeta, faltaría más. Sólo sé que no siempre el amor es la piedra que Sísifo empuja, eso sólo pasa cuando algo falla. Cuando todo va bien el amor es la energía que empuja al mundo. Así que lo que hay que desear es que todo vaya bien…
Julio 22, 2008 a las 5:21 pm
Si no lo llega a decir Salva no sabría que estos versos son de Ismael Serrano.
Julio 22, 2008 a las 8:34 pm
Por supuesto, esa una canción cualquiera en un momento cualquiera. Los versos cantautoriles hay que tomárselos poco a poco que si no, empachan