Julio 3, 2008...9:08 am

Veinte años no es nada

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A veces escucho a Gardel, es una tara que tengo. Me gusta la intensidad de las milongas. A veces me cabrean un poco porque los tangos tienen algo de machismo rancio, ya sabéis, por aquello de que todas las mujeres son unas pilinguis, salvo mamá, claro.

Está bien tomarse las cosas con intensidad, pero tampoco hay que pasarse. Mi madre, que es una mujer sabia en edad y en experiencia, me dice: “No te agobies tesoro, se te pasará. Con esas edad sois todo tripas, corazón y lacrimales nerviosos”. Supongo que es cierto. A veces me paro a pensar que soy un poco tonta… porque siempre creo que mis problemas son los más gordos, pero luego rascas un poco la superficie social y ves que son iguales que los de los demás. Todos estamos cortados por el mismo patrón de imperfecciones aunque nos da tanta vergüenza reconocerlo que nos aislamos en nuestras movidas mentales.
Todo esto viene a cuento de que últimamente tiendo al animismo (conceder alma a las cosas, objetos…), Me siento en la mesa del comedor y veo como languidece la fruta que mi madre se empeña en comprar y que nadie come. Pienso que la vida de esa fruta ha sido totalmente en vano. ¿Ha nacido para llenarse de moho en mi cocina? A veces también atribuyo alma a personas que tengo por seguro, no tienen espíritu. Es un problema, la verdad. El conceder alma a cosas que no tienen corazón es una pérdida de tiempo. Por eso he llegado a la conclusión de que si algo existe no es por el alma, sino porque yo pienso en ello.

Pues eso.

2 comentarios

  • Es interesante lo que escribes: si algo existe es porque yo pienso en ello…
    Si no pensáramos en las cosas éstas no existirían, o sea que les damos carta de naturaleza. ¿Y a nuestros pensamientos también? ¿También a nuestros deseos? Los deseos existen porque los creamos nosotros pero no los podemos gobernar. Lo mismo que el chico del vídeo no puede hacer que la chica lo mire por mucho que él lo desee.
    Porque los hombres sabios se dieron cuenta de estas cosas fue por lo que se pusieron tristes e inventaron los tangos, el flamenco, o el jazz. Por eso te gusta Gardel.
    Y a mí.

  • Un post un tanto matrix-ista: las cosas existen solo en mi mente… pero es cierto, en parte.

    ¿no te has parado nunca a pensar en como dejas de sentir los órganos de tu cuerpo cuando dejas de pensar en ellos? Te tocas la oreja y dices: ¡¡sigue ahi!!. Pero la sueltas y plas, otra vez al olvido.

    Sin embargo, si muchos ven la misma fruta, debe ser que existe físicamente y no sólo en tu mente o bien que hay alguna mente superior o una red de mentes, ¿no?

    Uff, ya me estoy emparanoiando…

    PD: El video es una pasada.


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