Alguien me dijo alguna vez: “las despedidas son mejor hacerlas poco a poco. No es grato sentirse huérfano”. Es probable que tenga razón, pero yo soy más de “lo que tenga que pasar que pase rápido, que yo me ocupo de lamerme las heridas”. Además, los cortes limpios son muchos más fáciles de curar, sin anestesia los piercing cierran antes (testado clínicamente por la nariz de Ana).
Siempre tuve la teoría de que a la gente no le gustan las historias felices. Les gusta el chascarrillo o el chiste fácil a lo sumo. Esto es así porque nos sentimos más identificados con la lucha de las pequeñas cosas, de las miserias cotidianas, con las lágrimas que hablan de nostalgias. No es que seamos masocas, nada que ver, tiene mucho más que ver con que todos somos humanos y es más fácil sentirse identificado con lo malo que con lo bueno. Lo que duele nos deja cicatrices. AMÉN.
Además, tengo la certera convicción de que la gente es buena, muy buena, y quiere ayudar a los demás. No son necesarios grandes actos, a veces los gestos pequeños son los que más nos importan. Eso me lo habéis demostrado durante todo este tiempo que hemos leido, gritado, apostado, reido y maldecido juntos. Ha sido bonito.
¿Estáis viendo ya el final? Bueno, aún nos queda un poco. Empecé este bitácora sin saber muy bien donde me conduciría, sin grandes expectativas. Ahora puedo decir que las he superado, y con creces. He descubierto muchas cosas, algunas las he tenido que recordar y otras son nuevas, pero todas están ahora en mi mochila.
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Sois una pandilla de chalados/as de cuidado, como servidora, pero sois encantadasores/as. Gracias por escuchar, por prestarme vuestros oidos, por las broncas, por las recomendaciones… por vuestras historias. Hay muchas cosas que no os he podido contar, pero os aseguro que he escrito cada uno de los post con mucho cariño. Así pues, gracias.
Todo tiene su lugar y su momento. Ahora, hoy, es el momento de hacer algo nuevo. No hay nada más que contar o a lo mejor sólo es que ha dejado de tener sentido seguir haciéndolo. Para ser sinceros, me va a costar un poquito desengancharme de escribir un post diario, me gustaba eso de darle las vueltas a las palabras hasta que tuviesen algo de sentido, y más le gustaba a mi autoestima tener a alguien interesado en leerme. Pero bueno, nostalgias y egoismos a un lado, torres más altas cayeron.
Ya está, ya no hay más. Las despedidas no son mi fuerte, chicos…Así que lo dejamos en un: Nos vemos en los bares.
Un beso titánico para todos,
La cojita Ana

¿Será felicidad? Jajajajajajaja, a saber. A veces no hace falta estar bien para estar feliz. Estar en el sitio en el que estás, con penurias incluidas, es suficiente.