Noviembre 27, 2008

La chica triste que os hacía reir

Alguien me dijo alguna vez: “las despedidas son mejor hacerlas poco a poco. No es grato sentirse huérfano”. Es probable que tenga razón, pero yo soy más de “lo que tenga que pasar que pase rápido, que yo me ocupo de lamerme las heridas”. Además, los cortes limpios son muchos más fáciles de curar, sin anestesia los piercing cierran antes (testado clínicamente por la nariz de Ana).

Siempre tuve la teoría de que a la gente no le gustan las historias felices. Les gusta el chascarrillo o el chiste fácil a lo sumo. Esto es así porque nos sentimos más identificados con la lucha de las pequeñas cosas, de las miserias cotidianas, con las lágrimas que hablan de nostalgias. No es que seamos masocas, nada que ver, tiene mucho más que ver con que todos somos humanos y es más fácil sentirse identificado con lo malo que con lo bueno. Lo que duele nos deja cicatrices. AMÉN.

Además, tengo la certera convicción de que la gente es buena, muy buena, y quiere ayudar a los demás. No son necesarios grandes actos, a veces los gestos pequeños son los que más nos importan. Eso me lo habéis demostrado durante todo este tiempo que hemos leido, gritado, apostado, reido y maldecido juntos. Ha sido bonito.

¿Estáis viendo ya el final? Bueno, aún nos queda un poco. Empecé este bitácora sin saber muy bien donde me conduciría, sin grandes expectativas. Ahora puedo decir que las he superado, y con creces. He descubierto muchas cosas, algunas las he tenido que recordar y otras son nuevas, pero todas están ahora en mi mochila.

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En letras:

Sois una pandilla de chalados/as de cuidado, como servidora, pero sois encantadasores/as. Gracias por escuchar, por prestarme vuestros oidos, por las broncas, por las recomendaciones… por vuestras historias. Hay muchas cosas que no os he podido contar, pero os aseguro que he escrito cada uno de los post con mucho cariño. Así pues, gracias.

Todo tiene su lugar y su momento. Ahora, hoy, es el momento de hacer algo nuevo. No hay nada más que contar o a lo mejor sólo es que ha dejado de tener sentido seguir haciéndolo. Para ser sinceros, me va a costar un poquito desengancharme de escribir un post diario, me gustaba eso de darle las vueltas a las palabras hasta que tuviesen algo de sentido, y más le gustaba a mi autoestima tener a alguien interesado en leerme. Pero bueno, nostalgias y egoismos a un lado, torres más altas cayeron.

Ya está, ya no hay más. Las despedidas no son mi fuerte, chicos…Así que lo dejamos en un: Nos vemos en los bares.

Un beso titánico para todos,

La cojita Ana

ana

Noviembre 26, 2008

Siguiendo las señales

Cada día nos encontramos con un montón de caminos bifurcados. ¿Cuál eliges? A veces pienso de una forma racional y tomo una decisión que intenta ser sensata con mis pensamientos. Eso suelo hacerlo en tema importantes.

Pero no todo es importante, gracias a Dios, también hay cosas carentes de valor. Con esas pequeñas cosas juego. Por ejemplo, salgo de clase y mientras voy el pasillo pienso: Si me encuentro ahora a alguien con un jersey rojo me meto en la biblioteca y me pongo a estudiar, si no me voy a la cafetería. Si hoy escucho una canción de Sabina en la radio, llamo a Paloma y la invito a comer. Si me pitan los oídos escribo un cuento, si no me pongo a leer. Y así de una forma infinita. No pido cosas imposibles, eso sería jugar sucio. Pienso en cosas que tengan probabilidad de que pasen.

A veces las cosas serias necesitan pensamientos racionales, aunque hay temas tan complicados que intentar darlos una explicación racional sólo te lleva a revisionismo eternos en la cabeza. Por eso, y aunque parezca tamaña tontería, cuando no hay una salida uso el mismo método. Hace poco lo hice y no hubo señales y ¿sabéis qué? Me alegro profundamente de que no las hubiese.

¿Voy a volver a trabajr ahí? No cuentes con ello.

Noviembre 25, 2008

A los que aman

La reflexión de la semana

Noviembre 24, 2008

¿He ganado?

¿He ganado ya? ¿He ganado ya? ¿Cuánto tiempo ha pasado ya desde que apostamos? Haciendo balance… creo que he ganado ya. Es cierto que ha habido, por ahí, alguna recaida, pero no se me ha hecho más que una postilla que he quitado con un poco de mercromina y unas cuántas dosis de acción.

No me he roto. ¿Estabais esperando a que lo hiciese, no? No me extraña. No era la primera vez que me lo proponía, pero mis buenas intenciones solian durar poco. ¿Cuál ha sido la diferencia esta vez? Creo que tocar fondo. En serio, es bueno tocar fondo porque a partir de ese momento solo se puede ir para arriba. A veces uno quiere cambiar (porque es un coñazo estar pachucho) pero hay que esperar tocar fondo para hacerlo. Por eso esta vez lo he conseguido.

Sí, he ganado y ya me siento mucho mejor…. :) ¿Será felicidad? Jajajajajajaja, a saber. A veces no hace falta estar bien para estar feliz. Estar en el sitio en el que estás, con penurias incluidas, es suficiente.

¿Qué hora es? Jo, no llego a primera…

¿Aún no os creeis nada de lo que os digo? Pues no pienso volver al infierno…

Noviembre 23, 2008

Alguien que cuide de mi

Ayer estuve de concierto. Hace mucho que no me lo pasaba tan bien. Fui con una amiga a la que hace mucho que no veía y sigue en su línea genialidad que de a poco había olvidado. Nos pusimos al día de nuestras respectivas vidas. Empezamos por lo bueno y después del habana y del ballantines ya vinieron las verdades, crudas y cocidas… para no atragantarnos.

Estuvimos en la Galileo escuchando a Christina Rosenvinge. Hacía mucho que no la veía en concierto y me dejó encantada. Una campeona que pasaba de la guitarra española a la eléctrica, con un rarito para el piano. Estupenda, estaba estupenda. Además, me la han cambiado. Está renovada, ha dejado ese tono tristón que cogió hace unos años para renacer en una femme fatal de aupa.

Presentó las canciones de su nuevo disco, pero la última me tocó la fibra sensible, por los recuerdos más que nada. Recuperó uno de sus clásicos..  Toda una declaración de intenciones para mi.

Joooooooooooooooo ¡qué viva la rosenvinge, qué viva! x)

Noviembre 22, 2008

Jo, ya es sábado

Jo, ya es sábado. Ha pasado otra semana. El tiempo es una largartija maleducada, pasa sin avisar.

No te creas que no deseaba al sábado, el problema es que estamos llegando a finales de noviembre y después viene diciembre, el mes más depresivo para una servidora. No me gustan las navidades. Lo peor es que después de las navidades vienen los exámenes.

¡EXÁMENES! ¡PERO SI ACABAN DE PASAR!

Hoy estoy ofsucating y además estoy destemplada y además… tengo sueño y estoy especialmente quejica…

lalalalalalalalalallalala soy un credito valiente lalalalalalalalalala

Noviembre 21, 2008

No me llames atea

La poca gente que me conoce (es difícil que me deje conocer) piensa que soy atea. No sé por qué. Si lees a Sartre, eres atea. Si militaste en el sindicato de estudiantes, eres ateo. Si pasas de ir a misa, eres ateo. Pues no, a lo mejor soy una mala católica apostólica y romana, pero no tengo por qué ser atea. Si no eres atea, es que estás equivocada. ¬¬

Yo soy muy respetuosa con las creencias, no tanto con las ideologías (soy un poco dictadora en ese sentido), pero sí con las creencias. Me da rabia que la gente no lo sea, es como si se measen en la escala de valores de uno. ¡No te mees encima de mí! ¡No te doy permiso!

Y bien, todo esto viene a cuento de que como amo en secreto a Sartre, se piensan que llevo a rajatabla todo lo que piensa él. Él es el máximo exponente del existencialismo ateo. Camus es el exponente del existencialismo gris, suicida, si me apuras. Kieerkegaard (siempre lo escribo mal) es el primer existencialista y es el ejemplo máximo de la contradición… y hay más… y no tienen que ver con el ateísmo.

El existencialismo es pensar mucho en lo que le sucede al hombre y en cómo reacciona el hombre ante el mundo. Es la lucha del hombre consigo mismo (yo vivo en paz con los hombres y en lucha con mis entrañas). El único problema que tiene es que te hace caer en el individualismo salvaje, ya sabes: yo, yo mismo, yo y mi sombra, yo mi me conmigo, yo de perfil, yo de frente y lo que sobre … ¡para mi!

Sin embargo, es grande el existencialismo… Esta película es altamente existencialista, quizá Burton es el existencialista optimista (por el final, digo) y aparenta ser un maniaco que juega con la plastilina…

¡Seamos existencialistas! ¡Seamos algo que no se pudra dentro de una caja de recuerdos!

Adoro esta película, es muy poética x)

Noviembre 20, 2008

Dientes naturales

¡Qué fuerte! ¡Qué fuerte! ¡Qué fuerte! (cuánto hace que no decía esto..)

Ayer estuve en la universidad Alfonso X el Sabío (ahí, por a tomar por culín, también conocido como el culo del mundo). Fui a ver a una amiga que estudía allí odontología. Nunca había estado y salí completamente deprimida… Aunque me gustó mucho verla con una bata blanca, imponía.

PUNTO NÚMERO 1: El campus es muy bonito. Tiene el cesped cortado y flores plantadas. Nada que ver con las praderas salvajes y los pinares abandonados que hay camino de mi facultad. Un día me metí ahí y un mapache casi me come una pierna. Bueno, no sé si era un mapache o una rata gigante.. pero cola tenía.

PUNTO NÚMERO 2: La cafetería es inmensa. Inmensa y tiene una pecera para fumadores, ¡¡¡una pecera para fumadores!!! Pude comer y fumarme el pitillo sin salir a la calle a pasar frío. ¡Y eso, los que estudían ahí, lo hacen todos los días!

PUNTO NÚMERO 3: En la cafetería, además del maravillo habitáculo con humo, tienen dos mesas de billar. ¡Dos mesas de billar! A falta de una… Me quedé flipada..

No hice pis, porque no me dio tiempo, pero sospecho que en los lavabos no sale agua… sale channel número 5.

¡Qué fuerte! ¡Qué fuerte! ¡Qué fuerte!

Por cierto, mientras esperaba el autobús vi este cartel y me hizo gracia… Parece un engañabobos para que piques y luego venga Jack a arrancarte los dientes…

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Noviembre 19, 2008

Alma coplera

Ayer salí pronto de clase y fui a recoger a mi hermana a su facultad. Nada más verme me pidió un cigarrillo y me ha dejó en shock. Una cuántas miles de paradas en el metro después estaba ya en la cocina diciendo: ¿Gabi, quieres lentejas? “Me da igual”. Pues lentejas. Las puse en la olla y me senté con ella en la mesa del comedor.

Pues si, qué vida esta… Entonces me miró y me dijo: “Ya no tengo novio, pero no se lo digas a papá”. Y sin que yo le pidiera ninguna explicación empezó a decirme: “Me da igual, no me afecta. Ya ves tú… total… mejor… mira, me da igual”. Comimos en silencio sepulcral y ella dejó las lentejas casi sin tocar (estaban un poco líquidas, pero no estaban tan mal). “Me voy a echar un ratito en el sofá”. Me quedé sola con las lentejas espesándose en el plato. Mientras fregaba los platos me puse a hablar un ratito conmigo misma, terminé de recoger la cocina y cuando iba para mi habitación la escuché llorar en el salón.

Entonces me quedé quieta un rato. En silencio, escuchándola llorar. No sé que pasó, me poseyó una fuerza sobrenatural. Fui al cuarto de Gabi, pille una silla, abrí el altillo de su armario y saqué una bolsa en la que tenía guardada toda la ropa de cuando ella hacía ballet. Pillé su falda de flamenca y me la puse sobre los vaqueros. Corrí a la habitación de mis padres y abrí uno de los cajones de mi madre. Después hice una última parada en mi habitación para coger el portátil.

Un toc toc en la puerta del salón. Cuando aparecí con mi camiseta de los Ramones, la falda flamenca, el abanico y el portatil… a Gabi se le cortó el llanto. Le di al Amarok e hice el peor playback de la historia lastimera de los playbacks: Ahhhh ahhh ahahahaaaaaaaaa, ahhhhh ahhh ahahahaaaaaaa aiaiaiaiaaaaaaaa Tiraaaaa el diario a la boca del maaar que se lo trague el infiernoooo y el calendarioooo de mi soledad quedátelo de recuerdo…. Andaaa por ser cobardeee eieieieeeeeee mira lo que te has perdiooooo”.

Se acabó la canción y nos pusimos a reir como dos tontas. “Estás como una cabra, pero te quiero mucho”. Yo también, enana.

Creo que me estoy haciendo mayor y estoy perdiendo el sentido del ridículo a un ritmo espantoso. Por cierto, última vez que hago algo así. Dios es sabio y por eso decidió que yo fuese madrileña y no andaluza, sería una andaluza muy desgraciada.

Noviembre 18, 2008

Semana racial

Esta semana me han pasado dos acontecimientos impactantes.

El gitano y el colchón Lomónaco.

Serían no más de las ocho de la mañana cuando estaba en la cola de la estación de Atocha. Iba a pillar el cercanías y había una cola enorme para el billete. Entonces un hombre entró gritando como un loco en el hall de los tickets: “Desde ayer, desde ayer para cogerme el tren a Barcelona. Esto es una mierda de ciudad. Y luego dicen de Barcelona, luego hablan mal de Barcelona….”. Yo, que estaba la última en la fila, miraba para el suelo. El resto de la gente le ignoraba, pero como estaba detrás mio no paraba de mirarme y me sentí culpable (me sienta fatal ignorar a la gente) así que le dije: Sí, jo, a veces es difícil pillar un tren… Gran error, grandísimo error. El hombre se creyó que le iba a dar conversación. “Y encima me han robado, vamos, como mi hermana me vuelva a decir que venga a visitarla… la parto la cara,… blablaba”. “Oye a mi no me mires así, que yo no soy moro, que soy gitano. No, no soy moro”. No si… a mi me da igual lo que sea, vamos que no tengo problemas… Esto es Madrid, aquí hay de todos los colores y de todas las razas. “Que yo soy gitano del Prat de Llobregat. Donde el aeropuerto… ¿sabes qué es?”. Esta mierda de ciudad, vamos cuando llegue… a mi toca dormir hoy en el colchón, como me manden para el sofá… Sí, si… me he comprado un colchón Lomónaco…”. El hombre no paró de hablar hasta que me metí en el dichoso tren. Todo el rato contándome lo bueno que era su nuevo colchón. Luego empezó a desvarias y a explicarme que iba a caer un asteroide pequeño sobre nosotros…

El negro de los klinex

A veces necesito hacer algo en un momento determinado. El otro día fue uno de esos días. Me metí en el cine, sola, para ver la última de Allen (un rollazo supino). A la salida, que ya iba más calmada se me acercó un negro y me dijo: “¿Me das diez céntimos por dos paquetes de klinex?”. Me quedé helada… D I E Z C É N T I M O S… D I E Z  M I S E R A B L E S  C É N T I M O S…Me sentí la persona más miserable sobre la faz de la tierra. Yo preocupada por tonterías descomunales y ese hombre pidiendo diez céntimos por dos paquetes de klinex.  Metí la mano en el bolso y me puse a llorar como una magdalena. A llorar como si me hubiesen pegado una patada en la espinilla.¡Qué cargo de conciencia! ¡Qué estúpida! “Ahora te doy dinero no te preocupes, si es que me has pillado un día en el que estoy sensible”, le dije. Creo que no entendía ni papa de lo que le decía. Pero el hombre abrió un paquete de klinex y me dio uno. Y yo le decía: “Que no, que no, quédatelos y se los vendes a otros… buaaaaaaaaa, buaaaaaaa”. En fin, al final cogí un klinex porque lo necesitaba. Le di cinco euros, que era lo único que tenía, y al hombre se le iluminó la cara como no había visto en mi vida. Al final me miraba como queriendo decirme: “Ey, no pasa nada, no estés preocupada”. Ese hombre, que llevaría una vida de mierda, acabó consolándome a mi, que no soy más que una niñata consentida con graves problemas de egoismo crónico. Tío, diez céntimos por dos paquetes de klinex.